La siguiente serie de carteles fue creada para anunciar actividades dirigidas a un público infantil, con rangos de edades diversos, y a sus familias. Aunque cada cartel respondía a una actividad distinta —extraescolares, talleres creativos familiares o eventos navideños— todos pretenden ser claros, llamativos y fácilmente reconocibles a primera vista. A continuación dejo una muestra de alguno de ellos.
Los carteles se diseñaron con colores planos y saturados, acompañados de ilustraciones vectoriales muy simples, se pretendía que destacaran entre otros carteles que iban a estar en la misma zona los cuales solían ser folios de colores impresos con texto o fotografías.
Para atraer la atención de los niños se usaron colores vivos, composiciones limpias y formas simples, a las que los niños responden mejor.
Este estilo también facilita que la información principal se identifique en segundos, algo esencial en espacios donde las familias pasan rápido —pasillos de colegios, tablones de anuncios, entrada a la biblioteca o al teatro, etc.
Una de las problemáticas fue reducir el texto al mínimo imprescindible, se negoció con los clientes para poder explicar el máximo con el mínimo texto, la intención era evitar saturar el cartel y permitir que la llamada a la acción fuese para que la información esencial se entendiera con un solo vistazo. Los que estuvieran interesados ya sabían donde podían preguntar o que debían hacer.
Para conseguir lo anterior se utilizaron diferentes fuentes, pesos y tamaños para crear una jerarquía clara, así, incluso desde lejos, es mucho más sencillo identificar lo más importante: qué es, para quién y cuándo.
Las ilustraciones se mantuvieron muy básicas, casi icónicas. La idea era transmitir el concepto de forma inmediata (teatro, ciencia, Navidad, creatividad…), evitar distracciones visuales y mantener coherencia entre todos los carteles, aunque cada uno tuviera su propio tema.
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